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January 05 Tu lenceria revela tu creatividad
Improvisar una cena rusa entre amigos, con tres kilos de patatas y dos balalaikas, aparecer con un enorme san-bernardo a casa, porque el hombre que te ama te había dicho que te echaba de menos, estar maravillosa con un pañuelo drapeado en la cabeza o no volver a casa porque necesitas hacer balance de tu vida amorosa, desbordas imaginación y fantasía y tu lencería revela tu increíble creatividad.
La eliges original, o bien siempre el mismo modelo, si has encontrado el que mejor te va.
Fantasiosa, aunque púdica, buscas una lencería clásica y con colores alegres, incluso color visón, cuando deseas que no se note. También puedes elegirla muy sexy, en ocasiones en que deseas seducir más que de costumbre.
Artista, necesitas inventar tu vida tanto como vivirla, y a menudo, tus sueños se insertan tan bien en tu realidad diaria, que tu pareja tiene la impresión de ser el protagonista del escenario que has creado, con tanto brío.
Tu lenceria revela tu humor
Ácida, asombrosa, divertida y anticonformista, aprecias la vida como si se tratase de una sucesión de historias divertidas. El color inesperado de un paisaje, la felicidad de una sonrisa, lo gracioso de ciertas situaciones cotidianas, no hay nada que se escape a tu mirada crítica. Siempre te muestras alegre y entusiasta. Conocerte o vivir contigo, es beber champagne al despertarse. Lúcida, te gusta reír e ignorar los juicios mezquinos, rechazando todo lo que no se asemeje a la felicidad. Tu lencería revela tu humor. La eliges ligera, de colores vivos como los días soleados, o negros, porque te divierte ser sexy, aunque sólo para el hombre de tus sueños. Para ti, la lencería tiene que ser como una segunda piel, como un estado de alma. Y la tuya se corresponde con tu filosofía lúdica de la vida y por el amor que sientes hacia los cosas positivas y límpidas.
Tu lenceria revela tu independencia
Ida y vuelta rápida a Estambul, para tomar un té a la menta con una amiga que no veías desde hacia tiempo, decidir tener un amante, hacer horas suplementarias en tu trabajo para ascender y conseguir más poder, pasar un año sabático para aprender japonés, libre, emancipada, haciendo avanzar tus ideas y con ganas de vivir y disfrutar al máximo de la vida, tu personalidad se caracteriza por una insaciable sed de independencia. Y tu lencería da buena prueba de ello. La eliges cómoda, sexy, a buen precio. También es un perfecto reflejo de tu deseo de no dejarte dominar ni renunciar a tu propio espacio. Incluso, cuando puedes, llegas a prescindir de ella. Blanca, negra o visón, exiges que sea práctica, con tejidos simples, aunque cuidando bien los pequeños detalles, como la seda. Eres una mujer actual, a la vez pragmática y curiosa por vivir nuevas e interesantes experiencias, con los pies en la tierra, aunque encantada de hacer locuras y vivir pasiones.
Tu lenceria revela tu romanticismo
Vives en un mundo en el que prima la sensibilidad. En tu casa, predominan las flores secas, la decoración tierna y cuidada. Tu manera de vestir, también se corresponde con tu espíritu romántico. Tu lencería, elegida bajo la misma gama de valores, es delicada, soñadora, suave, con colores que buscan el refinamiento, el pudor y la discreción. A la hora de elegir tu lencería, buscas armonizarla con tu deseo de naturalidad y frescor. Blanca, vaporosa, cándida, con un toque de fantasía en tonos pastel, te gusta que favorezcan tus curvas y feminidad. Asumiendo tu gusto por la poesía, naturaleza y relaciones auténticas, huyes en algunos casos de lo desconocido, afirmando tu individualismo que te conduce lejos de los caminos ordinarios y te preserva un mundo refinado. Apasionadamente melancólica y rabiosamente salvaje, eres frágil, puede que demasiado, aunque con un encanto incontestable, no te decides a salir de tu infancia, por tu personalidad soñadora. July 14
James blunt
My life is brilliant. My love is pure. I saw an angel. Of that I´m sure. She smiled at me on the subway. She was with another man. But I won´t lose no sleep on that, ´Cause I´ve got a plan.
You´re beautiful. You´re beautiful. You´re beautiful, it´s true. I saw you face in a crowded place, And I don´t know what to do, ´Cause I´ll never be with you.
Yeah, she caught my eye, As we walked on by. She could see from my face that I was, Fucking high, And I don´t think that I´ll see her again, But we shared a moment that will last till the end.
You´re beautiful. You´re beautiful. You´re beautiful, it´s true. I saw you face in a crowded place, And I don´t know what to do, ´Cause I´ll never be with you. You´re beautiful. You´re beautiful. You´re beautiful, it´s true. There must be an angel with a smile on her face, When she thought up that I should be with you. But it´s time to face the truth, I will never be with you. July 08 Anoche Luis y Yo celebramos nuestro aniversario (2 semanas juntos), y que lindo la pase, amigas, no se si me quede por aca, que rico la estoy pasando.
Sisi
The Mask
Hace mucho, mucho tiempo, cuando los seres humanos no estaban tan fijados en sus cuerpos físicos como están hoy, vivía un hombre (¿o era una mujer?) que se hizo una máscara maravillosa, una máscara que podía poner muchas caras. El hombre se ponía la máscara y se entretenía acosando repentinamente a la gente y observando sus reacciones. A veces la máscara estaba riendo, a veces llorando, a veces haciendo muecas y frunciendo el ceño. Sus víctimas siempre quedaban impactadas al ver una cara tan extraordinaria, antinatural y desconocida, aun cuando estuviese sonriente. Pero para él no hacía ninguna diferencia que ellos se rieran o lloraran. Todo lo que quería era la excitación de sus reacciones. Sabía que era él mismo detrás de la máscara. Sabía que él era el bromista y ellos el objeto de la broma. Al principio, salía por un rato con la máscara puesta, un par de veces al día. Luego, como se acostumbró a la excitación y quería más, empezó a dejarse la máscara todo el día. Finalmente, no viendo la necesidad de sacársela para nada, dormía con ella puesta. Durante años, el hombre anduvo errante por la tierra, disfrutando detrás de la máscara. Hasta que un día se despertó con un sentimiento que nunca había sentido antes: se sentía solo, separado, algo le faltaba. Se levantó bruscamente, alarmado, y se paró frente a una hermosa mujer, e inmediatamente, se enamoró de ella. Pero la mujer dio un alarido y salió corriendo, impactada por el rostro aterrador y desconocido. "¡Deténte! ¡Yo no soy esto!", gritó él, retorciendo la máscara para arrancársela. Pero era él. La máscara no salía. Estaba pegada a su carne. Se había vuelto su rostro.
July 05 De lo que me estoy perdiendo...........
Extrano mucho mi Panama.....
Reina, te perdistes la reunion de las coyotes, la pasamos bien chevere, Mariana se aparecio con una sorpresa, una striper !!!!!!!!!!!!!!!! mmmmm se veia tan rica pero asi como aparecio se fue, dejandonos a todas super calientes y con ganas, te extrane !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Cuando regresas? Esto es para ti bb
Oye ya que estas por alla averiguame este juego
Por fin ha llegado el juego erótico definitivo!
¿Estáis hartos de que, al adquirir un juego erótico para disfrutar en vuestra intimidad, os encontréis una gran caja medio vacía con un tablero de cartón malo, dos fichas y cuatro tarjetas de papel? ¿De que los juegos sugeridos sean sólo un mete-saca y que a las tres tiradas de dados ya se pretenda que todo el mundo esté uno encima del otro? ¿De que te sientas timado?
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Diseñado tanto para grupos como para parejas.
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Alguien me ayuda averiguar como compro este juego?
Sisi ¡POBRE BURRO!
El burro nunca dejará de ser burro.
Porque el burro nunca va a la escuela.
El burro nunca llegará a ser caballo.
El burro nunca ganará carreras.
¿Qué culpa tiene el burro de ser burro?
En el pueblo del burro no hay escuela.
El burro se pasa la vida trabajando,
tirando de un carro,
sin pena ni gloria,
y los fines de semana
atado a la noria.
El burro no sabe leer,
pero tiene memoria.
El burro llega el último a la meta,
¡Pero le cantan los poetas!
El burro duerme en cabaña de lona.
No llamar burro al burro,
llamarle "ayudante del hombre"
o llamarle persona.
June 27
| eROTICA-mADONNA |
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| Madonna - Erotica |
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(Erotica)
Erotica, romance Mi nombre es Dita Seré tu ama esta noche Me gustaría ponerte en trance Si te tomo por atrás Entraré en tu mente Cuando menos te lo esperes Tratarás y y lo rechazarás Si estoy a cargo y te trato como a un niño Te volverás salvaje Deja que tu boca vaya donde quiere Ríndete, haz lo que digo Ríndete y déjame hacerlo a mi manera Te daré amor, te golpearé como a un camión Te daré amor, te enseñaré como Ten pondré en trance, por completo Erotico, erotico pon tus manos por todo mi cuerpo Erotico, erotico Una vez que has puesto tus manos en la llama No volverás a ser el mismo Hay una cierta satisfacción En causar un poquito de dolor Apuesto a que puedes verlo Creo que eres igual que yo Si tienes miedo, supéralo Yo sólo hago daño a quienes amo Ríndete, haz lo que digo Ríndete y déjame hacerlo a mi manera Te daré amor, te golpearé como a un camión Te daré amor, te enseñaré como Ten pondré en trance, por completo Erotico, erotico pon tus manos por todo mi cuerpo Erotico, erotico Erotica, romance Ten pondré en trance Erotica, romance Acaricia todo mi cuerpo No creo que sepas lo que es el dolor No creo que te vayas a ir así Puedo darte tanto placer Vendré a tí cuando tú digas Se que me deseas No te voy a hacer daño No te voy a lastimar, sólo cierra los ojos Erotico, erotico Pon tus manos por todo mi cuerpo Acariciame, completamente Erotica, (ríndete, ríndete) romance Te pondré en trance Erotica, (ríndete, ríndete) romance Me gusta hacer un tipo diferente de Erotica, (ríndete, ríndete) romance Te pondré en trance Erotica, romance Pon tus manos por todo mi cuerpo Sólo aquél que te lastima te puede hacer sentir mejor Sólo aquél que te causa dolor puede alejarlo de tí Erotica |
| | | June 21 TUBE GANAS DE TI....
TUBE GANAS DE TI,
DE BESARTE HASTA AHOGARME,
DE TOCARTE HASTA INCENDIARME,
TUBE GANAS DE QUE
TUS OJOS ME MIRARAN,
QUE TUS MANOS ME TOCARAN,
TUBE GANAS DE QUE EN TUS OJOS
SE REFLEJARAN MIS MIRADAS,
TUBE GANAS DE TENERTE,
DE ABRAZARTE,
DE SOÑARTE,
TUBE GANAS DE AMARTE
HASTA MORIR......
June 14
Feminismo latinoamericano Entre la insolencia de las luchas populares y la mesura de la institucionalización *
por Andrea D'Atri
“Elegir entre la mesura y la insolencia tiene que ver con estrategias políticas (...). La exigencia desde la dominación de ‘buenas maneras’ va más allá de una exigencia de cortesía, es un modo muy frecuente, por el contrario, de imponerle inautenticidad al rebelde, de hacerlo renunciar a su contra-cultura, a su ilegalidad y a su contra-lenguaje.”
Julieta Kirkwood, 1990
A fines de la década del ’60, una nueva generación de mujeres jóvenes dio origen a los movimientos feministas en las grandes metrópolis de Estados Unidos y Europa, que se conocieron como la “segunda ola”. Influenciadas por estas experiencias y por el contacto con literatura que provenía de los países centrales, muchas latinoamericanas –fundamentalmente de clase media- iniciaron la formación de grupos de reflexión (concienciación) y activismo por los derechos de las mujeres. Pero el movimiento en su conjunto nunca llegó a alcanzar la masividad que tuviera en los países centrales. “Inicialmente eran mujeres del amplio espectro de clase media; una parte significativa provenía de la amplia vertiente de las izquierdas, entrando rápidamente en confrontación con ellas por la resistencia para asumir una mirada más compleja de las múltiples subordinaciones de las personas y las específicas subordinaciones de las mujeres.” (Vargas, 2002). El surgimiento de estos grupos se dio en el marco de una aguda radicalización de la lucha de clases que, en el continente, se manifestó en el ascenso obrero y popular cuyas expresiones más destacadas fueron los cordones industriales chilenos, la semiinsurrección del Cordobazo en Argentina, las movilizaciones estudiantiles de las que Tlatelolco (México) puede considerarse la experiencia más aguda y la entrada en escena de numerosos movimientos de guerrilla urbana y campesina. Los grupos feministas, por tanto, se vieron envueltos rápidamente por la aguda lucha de clases en el continente que exigía definiciones y compromisos. Como señala Leonor Calvera en su historia del feminismo argentino: “En el sentido de los enfrentamientos, la marea de partidismo que nos circundaba no dejó de golpear fuertemente en el interior del grupo: reprodujimos viejos antagonismos tradicionales e inventamos otros. Los análisis tomaban cada vez menos a la mujer como eje y se desplazaban hacia esquemas de clase.” (Calvera, 1990).
A mediados de los ’70, sin embargo, la derrota de ese ascenso a través de la contrarrevolución sangrienta en los países latinoamericanos, abrió el curso a una nueva ofensiva imperialista en la región que luego se conoció con el nombre de “neoliberalismo”. Los regímenes dictatoriales que se asentaron en gran parte del continente, impidieron el desarrollo del movimiento feminista, no sólo por la instauración de una ideología reaccionaria basada en la defensa de la tradición y la familia, sino también por la persecución política y el terrorismo de Estado con sus secuelas de torturas, exilios forzados, cárcel, desapariciones y asesinatos de activistas sociales, gremiales y políticos. La polarización social que vivían nuestros países también se traducía en las visiones que se tenían del feminismo: la derecha consideraba a las feministas como subversivas y contestatarias; la izquierda, por el contrario las tildaba de “pequeñoburguesas”. Si bien, algunos grupos feministas realizaron acciones durante los regímenes totalitarios y otras mujeres mantuvieron reuniones de reflexión y estudio en un clima de hostilidad, lo cierto es que el movimiento feminista recupera protagonismo recién a principios de los ’80, con la caída de las dictaduras y la instauración de los nuevos regímenes democráticos burgueses en toda la región. La dictadura logró cortar, en gran medida, los hilos de continuidad con la etapa anterior. Muchos de los planteos iniciales del feminismo de los ’70 volvieron a rediscutirse. En cierto sentido, los años del terror obligaron a que, una vez instalados los regímenes democráticos, las feministas tuvieran que “volver a empezar”.
Esta historia reciente de los últimos veinte años del feminismo latinoamericano está cruzada por numerosas discusiones políticas y teóricas. Sin embargo, aunque los documentos de los Encuentros Feministas de Latinoamérica y el Caribe están disponibles y destacadas protagonistas del movimiento han escrito diversas “historias” parciales de su propia práctica colectiva, no existe una historia crítica del feminismo latinoamericano que intente vincular estas discusiones políticas y teóricas, sus fragmentaciones, encuentros y desencuentros, alianzas, rupturas y nuevas prácticas con la situación de la lucha de clases en el continente durante el mismo período, en la cual muchas veces las mujeres son protagonistas indiscutibles. Su realización excede los límites y las posibilidades de este artículo. Sin embargo, consideramos necesaria la reflexión sobre la práctica feminista y los períodos en que se desarrolla, incorporando un análisis de la política del imperialismo hacia nuestro continente, los regímenes, los distintos flujos y reflujos de la lucha de clases, y su relación con la opresión de las mujeres latinoamericanas. Consideramos que el objetivo que debiera trazarse para esa revisión crítica tendría que ser, recuperando la historia y sus lecciones, la construcción de un movimiento feminista que, junto a las mejores tradiciones de su batalla contra la opresión patriarcal, soldara su destino –de manera práctica y efectiva- con el de los millones de mujeres obreras y campesinas que luchan contra la explotación en este continente permanentemente expoliado y avasallado.
Feminismo, democracia y derechos humanos
“Democracia en el país y en la casa”, Feministas chilenas, década del ‘80
En los ’80, la derrota de Argentina en la guerra de Malvinas ya había actuado como un disciplinador para el continente y todo el mundo semicolonial. La lección aprendida fue la de que no había que enfrentarse al imperialismo, que éste era invencible. Además, la guerra sucia de la “contra” armada por EE.UU. en Nicaragua y la desarticulación de la revolución a través de pactos y la cooptación de algunos sectores de la guerrilla, terminaron de cerrar el cuadro de esta ofensiva imperialista que fragmentó y puso a la defensiva al movimiento obrero y popular. Ese fue el telón de fondo de las “transiciones a la democracia”, que se convirtió, entonces, en la política privilegiada del imperialismo norteamericano hacia nuestro continente, como respuesta defensiva frente a la emergencia de la movilización independiente de las masas contra estos mismos regímenes dictatoriales, que ya se encontraban profundamente desprestigiados. Las democracias del continente fueron, finalmente, los regímenes que garantizaron la continuidad de los planes económicos que significaron la pérdida de enormes conquistas del movimiento de masas. Con el desparpajo que le es característico, el ideólogo del imperialismo Henry Kissinger sostiene en su libro La diplomacia: “Los Estados Unidos no aguardarían pasivamente a que evolucionaran las instituciones libres, ni se limitarían a resistir a las amenazas directas a su seguridad. En cambio, promoverían activamente la democracia, recompensando a aquellos países que cumplieran con sus ideales, y castigando a los que no cumplieran (aún si no presentaban un desafío o una amenaza para los Estados Unidos). (...) Y el equipo de Reagan fue congruente: hizo presión sobre el régimen de Pinochet en Chile y sobre el régimen autoritario de Marcos en Filipinas a favor de una reforma; el primero fue obligado a aceptar un referéndum y unas elecciones libres, en las que fue reemplazado; el segundo fue derrocado con ayuda de los Estados Unidos.”
Durante el período represivo y particularmente durante los primeros años de la democracia, los grupos de derechos humanos tuvieron un gran protagonismo en nuestro continente. Estos movimientos, organizados para denunciar las torturas, las desapariciones y los crímenes de las dictaduras, fueron protagonizados fundamentalmente por mujeres (madres, abuelas, viudas). Por un lado, el que hayan sido mujeres quienes visiblemente encabezaron esta denuncia y las luchas posteriores por el castigo a los responsables del terrorismo de Estado, y por otro lado, la política –especialmente de los EE.UU.- de priorizar los derechos humanos en la agenda internacional, fueron dos elementos claves para entender el cambio producido en el lenguaje y las formas del reclamo feminista. El acercamiento militante de las feministas, muchas de ellas llegadas del exilio, a las mujeres que incluso bajo los regímenes del terror ya se habían organizado en el reclamo de sus familiares desparecidos, presos y torturados más los términos de Democracia y Derechos Humanos instalados en la agenda pública permitieron el trasvasamiento de las demandas feministas a un lenguaje novedoso, a través de la política partidaria, los organismos internacionales y los grupos de trabajo local. Fue el período de las conquistas de derechos civiles fundamentales, lucha en la que el feminismo tuvo un evidente compromiso: el divorcio vincular, la patria potestad compartida, las leyes relativas a la violencia doméstica, aspectos parciales relativos a derechos sexuales y salud reproductiva, etc.
En la década del ’80, muchos de los grupos que se habían formado en la etapa anterior ya se habían disuelto, otros recién comenzaban a formarse en medio de la apertura democrática y al calor de estas luchas por los derechos humanos y la ampliación de derechos civiles. En comparación con el período de principios de los ’70, en este resurgimiento del feminismo en el continente se visualiza una redefinición de las relaciones con el Estado, con los partidos políticos y con el resto de las organizaciones sociales. Las feministas incluyeron sus reclamos particulares en esta situación iniciando la creación de nuevos grupos, presionando a los políticos y parlamentarios, exigiendo al Estado la implementación de una nueva legalidad que contemplara esas básicas demandas nunca resueltas. A partir de 1981, además, se suceden los Encuentros Feministas de Latinoamérica y el Caribe, que cada dos y tres años reúne a las feministas del continente en la reflexión política sobre la situación del movimiento y la elaboración de nuevas líneas de acción. Sin embargo, la academización, la incorporación a las instituciones de los regímenes políticos y los distintos estamentos de gobierno y la “oenegización” (Bellotti y Fontenla, 1997) son las operaciones más importantes que comienzan a reconfigurar al movimiento feminista en este período, produciendo también, junto con una multiplicidad de nuevas experiencias, acciones y saberes, su incipiente fragmentación y creciente cooptación. Durante este período, el feminismo latinoamericano comenzó a recorrer el camino de la insubordinación a la institucionalización (Collin, 1999). Las críticas y las diferencias en relación con las concepciones teóricas, con los fundamentos y las prácticas al interior del mismo movimiento feminista no tardaron en aparecer. La escisión entre “autónomas” e “institucionalizadas” es una de las expresiones más agudas que adquirió esta crítica interna. Pero ese extremo de la situación de tensión, de casi una década, entre dos alas del movimiento que se produjo en el VIIº Encuentro realizado en Cartagena en 1996, fue sólo la culminación de un largo proceso de discusiones al interior del movimiento cuyo origen puede situarse en el mismísimo primer Encuentro de Bogotá. En un principio, la cuestión de la “doble militancia” entendida como el compromiso con el feminismo, por un lado, y organizaciones o movimientos políticos no específicamente feministas, fue uno de los debates fundamentales. (Vargas, 2002). Los encuentros que se prolongaron durante la década del ’80 estuvieron signados por estas discusiones: además de la doble militancia, las pertenencias a distintas corrientes dentro del feminismo que expresaban distintas herencias ideológicas y políticas; la discusión acerca de la práctica de los grupos de autoconciencia o la de “llevar” la conciencia a otros grupos de mujeres de sectores populares, etc. Bedregal señala al respecto: “Todo esto eran manifestaciones y expresiones de diferentes concepciones políticas expresadas desde el primer encuentro, era lucha política de proyectos políticos y filosóficos, pero se ocultaban en una aparente homogeneidad y tras el deseo de una especie de romántica hermandad de mujeres que ha dificultado siempre reconocernos, más allá del discurso declarativo, como diversas, pensantes y actuantes de distintos proyectos y tras una identidad de género más fácilmente centrada en tanto víctimas del sistema patriarcal que en tanto constructoras de nuevas culturas.” (Bedregal, 2002)
La década del ’80 culmina con el IVº Encuentro realizado en Taxco, México, donde un grupo de mujeres elabora un documento crítico en el que, con agudeza, se describen los “mitos” del movimiento feminista que, según las firmantes, impiden un desarrollo del movimiento. Este documento tiene gran repercusión. Allí se manifestaba que “el feminismo tiene un largo camino a recorrer ya que, a lo que aspira realmente, es a una transformación radical de la sociedad, de la política y de la cultura. Hoy, el desarrollo del movimiento feminista nos lleva a repensar ciertas categorías de análisis y las prácticas políticas con las que nos hemos estado manejando.” Más adelante, enuncian los “mitos” que impiden valorar las diferencias al interior del movimiento y dificultan la construcción de un proyecto político feminista. Estos son: 1. a las feministas no nos interesa el poder, 2. las feministas hacemos política de otra manera, 3. todas las feministas somos iguales, 4. existe una unidad natural por el solo hecho de ser mujeres, 5. el feminismo sólo existe como una política de mujeres hacia mujeres, 6. el pequeño grupo es el movimiento, 7. los espacios de mujeres garantizan por sí solos un proceso positivo, 8. porque yo mujer lo siento, vale, 9. lo personal es automáticamente político y 10. el consenso es democracia. Para concluir que “Estos diez mitos han ido generando una situación de frustración, autocomplacencia, desgaste, ineficiencia y confusión que muchas feministas detectamos y reconocemos que existe y que está presente en la inmensa mayoría de los grupos que hoy hacen política feminista en América Latina.” Luego, proponen a las feministas latinoamericanas: “No neguemos los conflictos, las contradicciones y las diferencias. Seamos capaces de establecer una ética de las reglas de juego del feminismo, logrando un pacto entre nosotras, que nos permita avanzar en nuestra utopía de desarrollar en profundidad y extensión el feminismo en América Latina.” Estos mitos que se denuncian en el documento de Taxco impedían el desarrollo de las discusiones políticas más profundas, mientras el movimiento se iba reconfigurando de una manera que no incluía a todas y que, sin embargo, no podía criticarse. Sin embargo, a pesar de la repercusión que tuvo el documento, los mitos se siguieron sosteniendo en gran parte del movimiento, incluso hasta nuestros días. Muchos años después, feministas autónomas de Argentina escribían sobre los mecanismos con los que se procuraba obturar cualquier intento de crítica social al interior del movimiento: “Todo análisis cuestionador de las ‘democracias realmente existentes’ pretendía ser clausurado con esta apelación a sólo dos opciones aparentemente excluyentes [democracia o dictadura, N de la R], recurso antidemocrático que suele ser usado por los gobiernos de nuestros países para paralizar y desacreditar toda crítica o movilización social por ‘desestabilizadoras’ y conducentes al pasado de golpes militares y genocidios. Pareciera que estas democracias constituyen un punto de llegada y que, a lo sumo, hay que perfeccionarlas un poco e incorporar a ellas la ‘perspectiva de género’, es decir, incluir a algunas mujeres en el excluyente modelo patriarcal capitalista y neoliberal.” (Fontenla y Bellotti, 1997)
A fines de la década, ya estaban visibilizados los problemas que impedían, según algunas, el avance del movimiento feminista en el sentido de una “transformación radical de la sociedad, la política y la cultura.” Las divergencias que se esbozaban a pesar de los intentos de homogeneización, de obturación de la crítica y de “romántica hermandad” se hicieron más ineludibles al calor de la aparente inevitabilidad de la ola de despidos, privatizaciones y el ataque al nivel de vida de las masas en nuestro continente. Mientras tanto, los organismos internacionales también percibieron lo ineludible: el ataque despertaría probablemente la respuesta de quienes lo perdieron todo. La gobernabilidad fue entonces el nombre que los tecnócratas encontraron para el problema que se avecinaba. La gobernabilidad que podría traducirse como el conjunto de condiciones necesarias para sostener el proceso de reformas evitando la irrupción de los movimientos de masas y que incluía la necesidad de establecer relaciones “fructíferas” para el desarrollo sustentable con los movimientos sociales y sus organizaciones.
Feminismo, financiamiento y creciente institucionalización
“Mientras una parte del feminismo se pregunta, individual y cómodamente recostada en el diván ‘¿quién soy yo?’, y otra parte busca afanosamente la referencia necesaria para una nota a pie de página que acredite como fiable su trabajo (...), he aquí que el mundo revienta de pobreza: millones de criaturas, nacidas de mujer, se asoman a un modelo de sociedad que les reserva una cuna de espinas...”
Victoria Sánchez Sau, 2002
La década del ’90 comenzó con la derrota de Irak en la Guerra del Golfo, en manos de una enorme coalición militar de potencias imperialistas, lo que a su vez permitió redoblar el ataque sobre el resto del mundo semicolonial. Se profundizaron la “apertura” de las economías a los monopolios internacionales y la transformación de nuestros países en “mercados emergentes” que sirvieron sólo para la rápida “emergencia” de capitales “golondrinas”. Acompañando las privatizaciones de los servicios del Estado, la creciente desocupación y precarización del trabajo, tanto el Banco Mundial como otros organismos financieros internacionales, comienzan a plantearse reformas en los objetivos de financiamiento y en la relación con las organizaciones sociales. En cierto modo, anticipándose a las consecuencias negativas derivadas de la aplicación de sus propias recetas que aumentaron los ajustes y por lo tanto, la pobreza en toda la región. Cuando la mayor parte del programa “neoliberal” ya se había implementado, el Banco Mundial priorizó la financiación de programas sociales bajo los lemas de la participación y la transparencia, reapropiándose de los discursos críticos a su propio accionar. Las organizaciones no gubernamentales fueron las ejecutoras privilegiadas de sus proyectos asistencialistas y focalizados.
El Banco Mundial como el resto de las agencias de financiamiento cumplieron, en este período, un papel político e ideológico muy importante en relación con el control social. Los intelectuales, antiguamente izquierdistas, se transformaron en tecnócratas progresistas que asumieron la responsabilidad de colaborar en estos proyectos de gobernabilidad, desarrollo sustentable, etc. Estos “postmarxistas”, administrando las ong’s no colaboraron en reducir el impacto económico de una manera sustancial, pero sí ayudaron enormemente en desviar a la población de la lucha por sus derechos (Petras, 2002). La cooptación tiene cifras indiscutibles: según la información de la OECD, en 1970, las ong’s recibieron 914 millones de dólares; en 1980, la cifra ascendió a 2.368 millones de dólares y en 1992, rondó los 5.200 millones. ¡En 20 años, el dinero destinado a las ong’s se incrementó en más de un 500 %! A estos números habría que sumarles los subsidios otorgados por los gobiernos “del norte”, que de los 270 millones que dispusieron a mediados de los ’70, elevaron su cifra a 2.500 millones a comienzos de los ’90. En resumidas cuentas, las estadísticas de la OECD nos hablan de un aporte estatal y privado a las ong’s de alrededor de 10.000 millones de dólares, lo que representa la cuarta parte de la ayuda bilateral global.
Los ’90 –época de privatizaciones, aumento de la desocupación en todo el continente y “relaciones carnales” de los gobiernos latinoamericanos con los EE.UU. – no fueron una etapa fructífera para quienes decidieron mantener la autonomía financiera, política e ideológica. Muchas feministas, con cierto prestigio en el movimiento, con conocimientos específicos y una trayectoria política en la reivindicación de los derechos de las mujeres, formaron parte de esta tecnocracia que se sumó a los organismos multilaterales, las agencias de financiamiento, el Banco Mundial y las miles de ong’s, que se transformaron también en plataformas para el lanzamiento de carreras personales. Otras, se mantuvieron a la vera de los financiamientos y criticaron duramente estas tendencias, pero su voz fue minoritaria y su lucha –aunque reivindicable- sólo hizo eco en el vacío que las rodeaba. Las feministas autónomas de ATEM denunciaban el proceso de oenegización que impregnó al movimiento con estas palabras: “La mayoría de estas ong’s, formadas por técnicas y profesionales, trabajan con las mujeres de ‘sectores populares’, de barrios pobres. Se presentan como mediadoras entre las agencias de financiamiento y los movimientos de mujeres y formulan programas para los mismos, brindando servicios que van desde talleres y cursos de todo tipo a la distribución de comida, la organización de ollas populares, planificación familiar (control de la natalidad), etc. Esta relación, que implica diferencias de clase, de poder y de acceso al manejo de recursos, genera vínculos jerárquicos y tensiones entre las mujeres de las ong’s y las de los movimientos con que trabajan, además de las competencias entre las profesionales por los financiamientos.” (Fontenla, Bellotti, 1999). El neoliberalismo, a través de estos y otros mecanismos, despolitizó a los movimientos sociales (incluso al feminismo). Como señalan muchas feministas autónomas, a las ong’s se las terminó confundiendo con el movimiento mismo, a sus proyectos financiados y sus trabajos rentados se las confundió con “acciones”, como si se tratara de las mismas acciones que los movimientos realizan como reclamos, exigencias y denuncias en la lucha por un cambio radical. En síntesis, las políticas neoliberales que se iniciaron en la década del ’80 y alcanzaron su punto culminante en nuestro continente durante la década del ’90, hicieron que el movimiento feminista se fragmentara y privatizara (Fontenla, Bellotti, 1999).
Feminismo, movimiento de mujeres y lucha de clases
“Veo que la mujer puede. Puede hacer más que lavar y planchar y cocinar en la casa a los hijos. Yo creo que es real. Lo estoy sintiendo ahora y lo estoy viviendo. Descubrí mi lado dormido y ahora que está despierto no pienso parar.”
Celia Martínez, obrera de Brukman, 2002
En nuestro sufrido continente latinoamericano, el aborto clandestino sigue siendo la primera causa de muerte materna; son 6.000 las mujeres que mueren anualmente por complicaciones relacionadas con abortos inseguros. Contrariamente a lo que se podría imaginar, a comienzos del siglo XXI vivimos una actitud cada vez más beligerante del fundamentalismo católico en alianza con los Estados y el poder político contra los derechos sexuales, reproductivos y el derecho al aborto, mientras salen a la luz cada vez más casos de abuso sexual contra niños, niñas y jóvenes perpetrados por los miembros de la Iglesia. América Latina y el Caribe, por otra parte, registran los índices más altos de violencia contra las mujeres: el homicidio representa la quinta causa de muerte, el 70% de las mujeres padece violencia doméstica y el 30% reportó que su primera relación sexual fue forzada. Se calcula que el 80% de las agresiones permanecen en el silencio ya que no son denunciadas por temor o por la certeza de que la denuncia no será tomada en cuenta. Más de 300 mujeres fueron asesinadas durante los últimos años en Ciudad Juárez (México), constituyéndose esa ciudad fronteriza en un lamentable ejemplo de femicidio, impunidad, misoginia y barbarie. En el otro extremo del continente, en la provincia de Buenos Aires (Argentina), se calcula que en 120.000 hogares hay mujeres que sufren maltrato, y en el lapso de un año se cometen más de 50 homicidios de mujeres en manos de sus parejas. En nuestro país, se calcula que se producen entre 5.000 y 8.000 violaciones por año. Según las especialistas en violencia, en todo el mundo, uno de cada cinco días de ausencia femenina en el ámbito laboral es consecuencia de una violación o de la violencia doméstica. Las mujeres constituyen el 70% de los 1.500 millones de personas que viven en la pobreza absoluta en todo el mundo. Las campesinas son jefas de una quinta parte de los hogares rurales, y en algunas regiones hasta de más de un tercio de los mismos, pero sólo son propietarias de alrededor del 1% de las tierras, mientras el 80% de los alimentos básicos para consumo los producen las mujeres. En Latinoamérica, son 154 millones de mujeres las más pobres de entre los pobres. En el último año, 13 millones de niños murieron por hambre en el mundo: es un número seis veces mayor al total de víctimas que provocó la Primera Guerra Mundial entre 1914 y 1918. La mayoría de esos niños, son niñas. Muchas y muchos son latinoamericanos. El valor y volumen del trabajo doméstico no remunerado equivale entre el 35 y 55% del producto bruto interno de los países. La producción doméstica representa hasta un 60% del consumo privado. Este trabajo no remunerado recae casi absolutamente en las mujeres y las niñas. Según un informe de la OIT, la tasa de desempleo urbano en el continente alcanzó hacia fines del 2002 a 17 millones de personas, afectando de manera especial a las mujeres. Por otra parte, las mujeres que trabajan lo hacen en situación cada vez más precarizada: no sólo cobran un salario entre 30 y 40% menor al de los varones por el mismo trabajo, sino que en su mayoría, no tienen obra social ni derechos jubilatorios. Si bien las feministas participaron y consiguieron introducir modificaciones en las legislaciones de nuestros países en relación con el divorcio, la patria potestad compartida, el cupo en los cargos públicos electivos, etc, la realidad indica que aún estamos muy por detrás de haber solucionado con las leyes las situaciones concretas que vivimos las mujeres del continente.
Pero así como las espeluznantes cifras del horror y los relatos de la barbarie que aún siguen sufriendo millones de mujeres latinoamericanas son siniestras realidades, no es menos cierto que las mujeres estamos de pie y seguimos siendo, en muchos casos, protagonistas indiscutibles de la resistencia y el enfrentamiento contra esta misma barbarie, como lo demostraron recientemente, las mujeres campesinas, las mujeres aymaras y las trabajadoras mineras de Bolivia. La eclosión de los modelos económicos “neoliberales”, a principios del siglo XXI, dieron lugar a un resurgimiento de la movilización en el mundo que fue acompañado por un intento de diálogo del feminismo con otros movimientos sociales. La participación de las feministas en las movilizaciones mundiales contra cada una de las cumbres de gobiernos imperialistas, organizaciones multilaterales y otras reuniones donde se definen, en gran medida, los destinos de la humanidad, son un hecho novedoso de los años recientes. Lo mismo pudimos apreciar en nuestro país, durante las jornadas de diciembre del 2001 –que fueron una de las expresiones más agudas de la lucha de clases del período-, donde las feministas volvieron a aparecer con sus banderas distintivas en medio de las movilizaciones populares. Por otra parte, la “conversión” y autocrítica de muchas feministas “institucionalizadas”, replanteándose los fundamentos de su práctica, fueron –más allá de la autenticidad o el oportunismo de sus nuevas posiciones- parte de las novedades del último período que no han pasado inadvertidas.
Si el feminismo latinoamericano no ambiciona transformar la realidad del continente, padecida por millones de mujeres que desconocen sus premisas pero enfrentan cotidianamente el hambre, la explotación, la violencia, el abuso y las humillaciones, entonces quedará reducido a las elaboraciones académicas, a los lobbys políticos y a proveer de “cuadros” a la tecnocracia de género que se ha incorporado a los estamentos gubernamentales y los organismos multilaterales. Emocionan las palabras de Silvia Rivera Cusicanqui sobre las mujeres que participaron en la insurrección contra el gobierno del “gringo Goni” Sánchez de Losada, recientemente, en Bolivia: “Al organizar minuciosamente la rabia cotidiana, al convertir en asunto público el tema privado del consumo, al hacer de sus artes chismográficas un juego de rumores ‘desestabilizadores’ de la estrategia represiva, al organizar circuitos de trueque y ollas populares para los marchistas, lograron derrotar moralmente al ejército, dando no sólo el sustento físico, sino el tejido ético y cultural que permitió a todos y todas mantenernos furibundamente activos, roto el muro doméstico y transformadas las calles en el espacio de la socialización colectiva. Y así se quebró de pronto el sentido común dominante, que opone lo privado a lo público, la emocionalidad al raciocinio, la ética a la política, pues aquí todas y todos hemos pensado con el corazón y amado y odiado –amado a esos 85 muertos, a esos 500 heridos, odiado a sus victimarios y al sistema que representan- con toda la fuerza de nuestra lucidez y de nuestro pensamiento.” Allí las “feministas, putas y lesbianas” del grupo Mujeres Creando tuvieron una participación codo a codo con el resto del pueblo en las movilizaciones.
Importantes sectores del feminismo hoy rechazan aquel camino de autoexclusión que ha dividido, en numerosas ocasiones, con fortalezas inexpugnables al movimiento feminista del movimiento de mujeres. ¿Podrá caminarse el camino de la unidad y la comprensión de que no habrá emancipación de las mujeres de esta barbarie en la que vivimos si no acabamos con este sistema que explota y oprime a millones, reproduciendo en su provecho al patriarcado? ¿Cuántas serán las feministas que, como señalaba Alda Facio en el documento del último Encuentro Feminista en el continente, piensen que “tenemos que montarnos en el tren del futuro socialista”? La respuesta está en las calles de un continente donde las mujeres sufren la opresión con números y marcas ineludibles. La respuesta está en las calles de un continente donde esas mismas mujeres de la clase obrera y el pueblo pobre cortan las rutas, toman las fábricas, llenan las plazas y gritan su rebeldía.
Bibliografía consultada
o Bedregal, Ximena (2002): “Los encuentros feministas, Lilith y el todo poder UNO”, en www.creatividadfeminista.org o Bellotti, M. y Fontenla, M.(1997): “Feminismo y Neoliberalismo”, en Brujas Año XVI, Nº 24, Bs. As., o Bellotti, Magui (2000): “Políticas y lenguajes feministas”, en Brujas Año XIX, Nº 27, Bs. As. o Bellotti, Magui (2002): “¿Existe el movimiento feminista?”, en Brujas Año XXI, Nº 29, Bs. As. o Calvera, Leonor (1990): Mujeres y Feminismo en Argentina, Bs. As., Grupo Editor Latinoamericano o Ciriza, Alejandra (1993): “Feminismo, política y crisis de la modernidad”, en El Cielo por Asalto Año III, Nº 5, Bs. As. o Ciriza, Alejandra (2001): “Herencias y encrucijadas feministas: las relaciones entre teoría(s) bajo el capitalismo global” en Borón, A.: Filosofía política contemporánea; Bs. As, Clacso o Collin, Francois (1999): “El diferendo entre los sexos. Las teorías contemporáneas”, en Travesías Nº 8, CECyM o Fontenla, M y Bellotti, M. (1999): “ONGs, financiamiento y feminismo”, en Hojas de Warmi Nº 10, Barcelona o Fontenla, M. y Bellotti, M. (1997): “Los caminos del feminismo”, en Brujas Año XVI, Nº 24, Bs. As. o Fraser, Nancy (1997): Iustitia Interrupta. Reflexiones críticas desde la posición “postsocialista”, Bogotá, Siglo del Hombre o Gaviola Artigas, Edda (2002): “Retomar los gestos de rebeldía”; en AA.VV.: Feminismos Latinoamericanos: retos y perspectivas, México, PUEG o Kirkwood, Julieta (1990): Ser política en Chile. Los nudos de la sabiduría feminista, Santiago de Chile, Ed. Cuarto Propio o León, Magdalena (ed.) (1994): Mujeres y participación política: avances y desafíos en América Latina, Bogotá, Tercer Mundo Ed. o Petras, James (2002): “El postmarxismo rampante: Una crítica a los intelectuales y las ONGs”, en www.rebelion.org o Ramos, M. y Galindo, M.(1999): “El 1º Encuentro Feminista Autónomo Latinoamericano y del Caribe”, en Brujas Año XVIII, Nº 26, Bs. As. o Rivera Cusicanqui, Silvia (2003): “Bolivia: metáforas y retóricas en el levantamiento de octubre”; Suplemento Triple Jornada, México, Diario La Jornada o Sau Sánchez, Victoria (2000): “¿Adónde va el feminismo?”; en Reflexiones feministas para principios de siglo, Madrid, Ed. Horas y horas o Sternbach, Nancy et al. (1994): “Feminismo en América Latina: de Bogotá a San Bernardo”, en Magdalena León (ed), op.cit. o Vargas, Virginia (1994): “El movimiento feminista latinoamericano: entre la esperanza y el desencanto”, en Magdalena León (ed), op.cit. o Vargas, Virginia (2002): “Los feminismos latinoamericanos en su tránsito al nuevo milenio”; en AA.VV.: Feminismos Latinoamericanos: retos y perspectivas, México, PUEG
Notas
1 La derrota de los EE.UU. en Vietnam, el Mayo Francés, la Primavera de Praga y el Otoño Caliente italiano son algunos de los acontecimientos fundamentales en los que se observa este primer levantamiento de las masas de Oriente y Occidente contra el orden impuesto por los acuerdos de Yalta y Potsdam entre el imperialismo y la burocracia stalinista, a la salida de la IIº Guerra Mundial. En este artículo hacemos referencia a los fenómenos de la lucha de clases que se dieron en nuestro continente en el marco de esa situación internacional. 2 Kissinger, Henry: La diplomacia, s/r 3 A fines del 2002 se realizó el 9º Encuentro en Costa Rica. 4 El documento “Del Amor a la Necesidad” fue elaborado colectivamente durante el taller sobre Política Feminista en América Latina Hoy, del IVº Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, Taxco, México, 21 de octubre de 1987. Participaron Haydée Birgin (Argentina), Celeste Cambría (Perú), Fresia Carrasco (Perú), Viviana Erazo (Chile), Marta Lamas (México), Margarita Pisano (Chile), Adriana Santa Cruz (Chile), Estela Suárez (México), Virginia Vargas (Perú) y Victoria Villanueva (Perú). Lo suscribieron: Elena Tapia (México), Virginia Haurie (Argentina), Verónica Matus (Chile), Ximena Bedregal (Bolivia), Cecilia Torres (Ecuador) y Dolores Padilla (Ecuador). 5 Cifras de 1992 6 ATEM, Asociación de Trabajo y Estudio de la Mujer
Este artículo fue publicado originalmente en: Panorama Internacional, www.ft.org.ar May 31
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MASTURBACIÓN FEMENINA Entre un 70 y un 82 por ciento de las mujeres se masturba hasta el orgasmo alguna vez en su vida. Muchas empiezan pasados los 20 años, o cuando ya han realizado el coito. Es posible que algunas mujeres no se masturben nunca. La frecuencia suele variar dependiendo de las circunstancias, pero la investigación demuestra que las mujeres que mantienen una relación sexual activa, se masturban tanto como las que no la mantienen. La masturbación es un excelente modo de descubrir tus respuestas sexuales, además de satisfacer tus deseos. La masturbación es una experiencia muy personal y privada. Muchas mujeres descubren masturbandose formas mejores de excitarse y de llegar al orgasmo durante el coito, incluso puede contribuir a que algunas experimenten orgasmos múltiples. Hay mujeres que se tumban quedandose quietas al masturbarse, usando las manos sólo con los genitales. Otras prefieren moverse vigorosamente y acariciarse los pechos con las manos, además de los genitales. También se puede recurrir al uso de lubricantes para ayudar a que los dedos se deslicen, intensificando el placer de la masturbación.
¿Cómo masturbar a una mujer? Las necesidades sexuales de cada mujer varían ampliamente, cada mujer tiene sus propias preferencias y deseos. Lo mejor es descubrir cuales son las necesidades de tu compañera, para ayudarte puedes pedirle que te guíe su mano y te enseñe lo que más le gusta. No es necesario que te concentres sólo en los genitales, recuerda también los senos y el ombligo. Acaricia el prepucio del clítoris de tu compañera, primero por un lado y después por otro, acordandote de variar el ritmo y la presión. Es fundamental que las presiones sobre el clítoris sean pequeñas para no reducir la estimulación. Los labios menores o internos son muy sensibles al tacto. Acaricia la vagina con toda la mano y si la lubricación es adecuada introduce tus dedos en el interior de la vaginas.
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MASTURBACIÓN MUTUA La masturbación mutua es una buena manera de preparar el camino hacia el coito, o continuar cuando el camino hacia el coito completo resulta dificil, por enfermedad, por encontrarse en la última etapa del embarazo o bien por que a uno de los dos no le apetece sexo con penetración Gracias a las manos se pueden realizar movimientos de una gran precisión, que harán que los dos disfrutéis de las mejores sensaciones juntos. Mediante caricias descubrirás con todo detalle el cuerpo de tu pareja. Y mediante estos pequeños juegos podrás expresar de forma libre tus deseos y prefencias, haciendole saber a tu pareja lo que más te gusta. | May 29
BREVE HISTORIA DEL LESBIANISMO
PARTE I
Como se sabe a lo largo de la historia han existido mujeres que por su orientación sexual han permanecido en la invisibilidad, no han sido solo las mujeres en la totalidad de los casos uno de los sectores mas discriminados a lo largo de los siglos, las lesbianas como mujeres han sido doblemente discriminadas y castigadas; lo interesante de todo esto es que, no por esa especie de ostracismo anti humano, degradante de la condición del ser han logrado muchas de estas mujeres sobresalir por diversos medios en el mundo de las letras, la filosofía, las artes, como la pintura, la música, la fotografía, la medicina, la política e innumerables sectores de la vida. Estas mujeres han dejado un invaluable legado a nuestra cultura, y no solo a la misma, sino que han aportado con su sabiduría, conocimiento y talento a toda la humanidad. Esas mujeres marcaron un hito en la historia, por su talento y no necesariamente por ser lesbianas. La historia da cuenta de estas mujeres. En el mismo Código de Hammurabi aparece la caracterización de salzikrum, como una especie de mujer hombre, con diferentes derechos de herencia respecto a otras mujeres, eran mujeres que probablemente estaban destinadas a un rol de sacerdotisas, podían tener una o varias esposas, así como la posibilidad de adoptar hijos. El lesbianismo ha sufrido a lo largo de la historia tratos diferentes, respecto a las épocas, ha habido lugares donde era completamente admitido como ciertas regiones de Albania y la ahora ex Yugoslavia, en épocas pretéritas. En ciertas regiones de Italia, y particularmente en lugares muy apartados de la "civilización" las relaciones homosexuales eran consideradas moneda corriente, rescatadas estas historias, gracias a la transmisión oral, cuentos, proverbios, fábulas y canciones, son ejemplos también de la existencia de prácticas lésbicas en comunidades aisladas. La existencia de relaciones amorosas entre mujeres era práctica normal en regiones como Cabiria, zonas donde difícilmente accedía el imperio de la ley, y esta no era tenida demasiado en cuenta. En esas zonas montañosas y salvajes, habitaban las "sbraie", mujeres que no tenían ningún contacto con los hombres. También según analizan algunos historiadores aparecen dentro de la cultura china algunos elementos que denotan la existencia de relaciones lesbianas, Boswell rescata palabras de Ying Shao ( 140206 d.c.) "Cuando dos mujeres se relacionan entre sí como marido y mujer se denomina esa situación como dui shi'". Se registra fuera de los casos de la corte también casamientos grupales de lesbianas. Y "Asociaciones de la Orquídea dorada" que existían en el sur de China sobrevivieron hasta el siglo XX, las mismas incluían ceremonias de casamiento e intercambio de presentes entre "esposa" y "marido". Dichas mujeres podían incluso adoptar niñas, que a su vez podían heredar de sus adoptantes. Existe cierta unanimidad entre los historiadores sobre el hecho de que el primer texto poético en la historia pertenece a una mujer de nombre Enheduanna, una sacerdotisa sumeria que entonaba exaltados cantos a su diosa. Judy Grahn señala, o hace una lectura lesbiana de dichos himnos, cuya existencia se remonta al año 2300 AC. Dicha mujer era una sacerdotisa y en sus himnos honraba el poder de la diosa Inanna. La presunción discutible de Grahn surge de las descripciones que hacía sobre Inanna y su belleza física, junto a narraciones altamente sensuales, refiriéndose a sí misma además como la "esposa" de Inanna. Y la responsabilidad que le adjudicaba a Inanna como encargada de los rituales y ceremonias gays. Avanzando en el tiempo seguimos encontrando cada vez más evidencias de la existencia de relaciones eróticas entre mujeres; los rituales de iniciación lésbica en Grecia, las representaciones visuales de posiciones eróticas tántricas de lesbianas en India según Thadani, y relaciones lésbicas en los harenes orientales. Según documentan algunos historiadores, aunque tampoco abunda el material referencial hubo muchos ejemplos y casos registrados de homosexualidad en América Latina, si nos referimos a grupos aborígenes, en épocas pre coloniales ya existían este tipo de prácticas. Entre los pueblos ubicados en las zonas mas meridionales la práctica era considerada aceptable. Uno de los registros es del grupo Tupinamba, los hombres homosexuales eran llamados tibira y las mujeres lesbianas cacoaimbeguira. Un cronista de la época (año 1587) de nombre Gandavo, describe la conducta de esas mujeres-macho: "Hay algunas indígenas que no conocen hombre alguno...abandonan todos las tareas de las mujeres e imitan a los hombres, siguen sus oficios como si no fuesen mujeres. Llevan los cabellos cortados de la misma manera que los machos y van a la guerra con sus arcos y flechas y a la caza, preservando siempre la compañía de los hombres. Y cada una tiene mujer que la sirve, como quien dice es casada. Y así se comunican y conversan como marido y mujer." Por lo que se sabe desde la edad media, hasta los tiempos modernos han habido diferentes actitudes. En la Edad Media era bastante difícil aceptar que las mujeres podían sentirse atraídas hacia otras mujeres, en una sociedad esencialmente falocéntrica como lo era la del medioevo. Eran conocidos los casos de juicios y castigos con la hoguera de homosexuales masculinos, pero las lesbianas prácticamente no "existían", no para la ley, ni para la medicina, ni para la opinión publica. En España aparentemente solo se conocen cuatro casos, poco se sabe del resto de Europa, naciones como Italia, Francia, Suiza, Alemania o los Países Bajos.
May 23
Conservadores, "liberales" auto-proclamados y feministas sexuales radicales - ¿qué es viejo y qué es nuevo?
Malin Björk Les Pénélopes
El debate sobre el caso de la prostitución es muy político. Está tan centrado en la política sexual y el feminismo como el caso del aborto y los anticonceptivos. En este contexto no ayuda que los medios de comunicación parezcan más interesados en reciclar un viejo argumento y poner en escena su habitual reparto de estereotipos fabricados : la "puta feliz", la "feminista enfadada", la "liberal sexual' y el 'conservador molesto'. El problema es que el escenario no parece real, y el caso no es el mismo al del debate sobre la liberalización sexual de los setenta.
Las discusiones sobre la prostitución siempre suelen despertar mucha emoción política -porque es un debate muy político. Está tan centrado en la política sexual y el feminismo como el asunto del aborto y los anticonceptivos. En este contexto, no ayuda que los medios de comunicación, quizá porque conocen tan poco acerca del feminismo, parezcan más interesados en reciclar un viejo argumento y poner en escena su habitual reparto de estereotipos fabricados : la "puta feliz", la "feminista enfadada", la "liberal sexual" y el "conservador molesto". El problema es que el escenario no parece real, y las representaciones están pasadas de moda, porque los actores y el asunto no son los mismos que en el debate sobre la liberalización sexual en la década de los setenta. Para dar una visión de conjunto de los argumentos desde un punto de vista feminista en este debate esencial, es mejor no centrarse en un análisis de los contenidos y valores de los diferentes argumentos, sino tener en cuenta el contexto tan complejo y cambiado, en vez de depender de las viejas representaciones y estereotipos del pasado.
El enfoque moral conservador: "Saca esos condones pegajosos de MI calle"
Si se pudiera encontrar alguna continuidad ideológica, en la que una pudiera al menos trazar algunos paralelismos con los setenta, esta sería las posturas basadas en la moral conservadora, o el conservadurismo sexual general. En esta argumentación, el sexo es visto como algo que pertenece a la esfera privada, y es, por lo tanto, algo que no puede ser observado, ni se puede hablar o incluso discutir sobre ello. La existencia de algo como la "política sexual" no está reconocida. No es necesario decir que las relaciones sexuales desde esta perspectiva sólo son percibidas y aceptadas en su forma heterosexual, preferiblemente en relaciones estables y de larga duración (con un bono extra por parte de la nación si termina en hijos). Esta postura siempre ha causado, y aún lo hace, serias amenazas a las mujeres alrededor del mundo, negándolas el derecho al aborto, perpetuando la persecución a las lesbianas, y controlando seriamente los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres mediante una variedad de prácticas "culturales" y dogmas peligrosos sobre la "normalidad" y alusiones a la biología. Es obvio, por lo tanto, que las mujeres hayan luchado tantas batallas contra estas personas.
Sin embargo, en el debate actual sobre la prostitución se vuelve un poco más complicado si se trata de reciclar la estructura de análisis de los setenta cuando se llega a los "conservadores". Sus compases ideológicos les están haciendo fracasar, y no parecen saber qué responder cuando no pueden cerrar los ojos por más tiempo, y se encuentran frente a la realidad del crecimiento de los mercados del sexo en la Europa actual. Esto es probablemente por lo que los representantes de las fuerzas conservadoras en la Europa actual están proponiendo cosas muy diferentes como respuestas políticas. Las propuestas se extienden desde la penalización tanto a las prostitutas como a los clientes, estableciendo prostíbulos legales (que incluyen la despenalización del proxenetismo), y en algunos casos - penalizando sólo al cliente. A este nivel se podría percibir la confusión general casi cómica en el bando conservador, oliendo su miedo a los líquidos corporales. Sin embargo, son muy importantes el asunto en juego y las diferentes implicaciones muy serias de sus propuestas divergentes. Aunque en ocasiones se discute, algunos realmente muestran intenciones de reducir los mercados del sexo, mientras que otros con doble moral intentan liberalizarlos y extenderlos.
Tan sólo para fijar el cuadro legal : vender sexo es legal o está despenalizado en casi todos los países europeos. Así que cuando algunos conservadores proponen la penalización de la prostitución, es un cambio importante, siendo el objetivo la reducción y/o supresión del sistema de prostitución. Estas son intenciones suficientemente buenas, pero cuando la propuesta de penalización atañe tanto a la mujer que se prostituye como al cliente, no es difícil imaginar quién va a ser perseguido y llevado al departamento de policía una y otra vez : la mujer prostituta, en vez del "respetable" Señor Cualquiera - novio, marido, padre, director ejecutivo, miembro del parlamento, alcalde. Una fuerza policial dominada por hombres no va a salirse de su camino para traer pruebas contra los clientes, cuando es mucho más fácil en términos de investigación policial fijar como objetivo a las mujeres que se encuentran en la prostitución. La prostitución no es una relación de iguales, y se muestra también en la implementación de las leyes en los países que han penalizado tanto al hombre que compra sexo como a la mujer que se prostituye. Generalmente, los efectos de la penalización dan como resultado el aumento de juicios a mujeres prostitutas, mientras que a los hombres se les permite en gran parte marchar libres por el sistema "judicial".
Las dobles morales de algunos conservadores y su rechazo a encargarse de una agenda feminista no pueden ser más obvias que en las propuestas basadas en los argumentos de "quitar de encima la desnudez de MIS calles y Proteger a los niños de ver todos esos condones usados - poner a ESAS mujeres en algún otro sitio". Este es el argumento conservador para las propuestas de designar determinados vecindarios, o incluso lugares de proxenetas legales mediante la apertura de prostíbulos en áreas alejadas no residenciales. Aquí los conservadores llevan a alianzas con partidarios de la prostitución, y autoproclamados "liberales sexuales" porque las propuestas son realmente las mismas aunque argumentadas de diferente manera. En realidad, esta propuesta sólo institucionaliza el sistema de prostitución. A través de las áreas designadas para los mercados del sexo, están oficial y geográficamente establecidas las divisiones entre las 'viudas-hijas-madres' a respetar por una parte, y la 'puta' a comprar por la otra. ¡No a los condones en las escaleras de las puertas de los vecindarios de "familias" respetables !. ¡Y por qué no ir más lejos, como controlar a las mujeres que se prostituyen incluso imponiendo controles sanitarios regulares y obligatorios para evitar que los hombres vuelvan a donde sus mujeres y novias con infecciones ! (el Sr. Bossi en el Gobierno italiano ha propuesto recientemente esta propuesta). Nadie ha propuesto nunca controles sanitarios regulares y obligatorios a los clientes, ¡aunque ellos sean los primeros trasmisores de infecciones!
Es evidente para la mayoría de las mujeres que las propuestas de los bandos conservadores no toman su inspiración de grupos de mujeres feministas o grupos de empoderamiento. De alguna manera es o una respuesta de pánico conservadora (¡ penalizar todo !), o sólo la típica respuesta conservadora de la doble moral, la cual en este caso está de acuerdo de voluntad propia con una normalización del sistema de la prostitución, incluso reforzando el control de los hombres sobre los cuerpos de las mujeres - sólo si se mantiene alejado de la mirada pública (abriendo prostíbulos en áreas designadas).
El enfoque "liberal": Abrir mercados
Pero sólo porque nosotras como feministas somos prudentes y rechazamos el enfoque de los conservadores, debemos tener cuidado de no pensar que los actores que revindican representar la continuación de los "liberales" de los setenta son nuestros aliados automáticos. El caso de la prostitución no es lo mismo que luchar por el derecho al aborto, a los anticonceptivos, y por la libertad de las nociones represivas patriarcales de la sexualidad femenina. Además el contexto del debate de la legalización es muy diferente a cuando las mujeres se unen para revindicar sus derechos sexuales y reproductivos.
El hecho es que los "liberales" en el debate actual sobre la prostitución tienen poco que hacer con la libertad sexual (y no con la libertad sexual de las mujeres), pero de alguna manera forman parte de la perspectiva de género, políticas dominantes que gritan por los mercados liberalizados, incluyendo el mercado que comercia con los cuerpos de las mujeres. La atracción de las visiones de liberalización / legalización no sólo nada por encima del dominio general de las políticas económicas liberales. También existe el enfoque liberal habitual que cuando las cosas son complejas y parece haber resistencia y dificultades, ofrece una solución de alguna manera "más fácil" - el enfoque individualista.
Pero esta postura es confusa porque es apoyada por una alianza muy sospechosa de personas. Todo viene de los clientes masculinos (por supuesto), los proxenetas (¿ sorpresa ?), algunas mujeres que se encuentran en la prostitución, y un número de mujeres que quieren ser clasificadas como 'progresistas' y/o como personas que ofrecen una "mano que ayuda" a las mujeres que están dentro de la prostitución.
La "legalización de la prostitución" no es un concepto muy instructivo en primer lugar, porque implica que la prostitución es ilegal en la mayoría de los países, lo que, como se ha dicho anteriormente, no es el caso. La prostitución es legal en casi todos los países de la UE, no está institucionalizada y reconocida como profesión, excepto en Holanda y Alemania, donde han hecho de la prostitución, o como ellos lo prefieren llamar: "trabajo del sexo", una profesión, con derechos a los planes de la seguridad social, etc. Los debates que confunden la liberalización de las drogas con la liberalización del comercio de los cuerpos de las mujeres son unas de las discusiones más anti-feministas que encontramos hoy en día, pero no poco comunes en cualquiera de estos dos países.
La mayoría de los partidarios designados o autoproclamados "liberales", "pro- prostitución" o 'pro-legalización' no tienen por supuesto un proyecto feminista o no se preocupan mucho por los derechos y la autonomía de las mujeres. Que los proxenetas y los clientes apoyan la institucionalización de la prostitución y la apertura de los mercados no es ninguna sorpresa - pueden esperar un mercado más grande y beneficios mayores. Pero el hecho de que ellos están aliados con algunas asociaciones de mujeres que también apoyan a la llamada "legalización de la prostitución" no sienta nada bien.
Post-feminismo. O ¿cómo las políticas sexuales se volvieron tan complejas para llevar a cabo políticas feministas?
La mayoría de las asociaciones de mujeres que apoyan una "legalización de la prostitución" no reconocen que ellas mismas están inscritas en una ideología económica de la liberalización del mercado, y de este modo fracasan en observar que el sistema de la prostitución está localizado en las intersecciones de intereses económicos y políticas sexuales. Incluso más allá de esto, existe también un discurso feminista más complicado en juego- el que se sitúa entre las feministas radicales y las feministas culturales o post-estructurales.
Las feministas radicales han sido criticadas por no reconocer las diferencias en las categorías de mujeres y hombres, y por no dejar a las mujeres suficiente delegación. Aunque las nociones modernistas de los valores y los derechos universales han demostrado que son ciertamente muy cuestionables como método para la transformación social, son utilizadas de manera que crean diferencias invisibles y disputas diversas entre grupos de mujeres (negras, inmigrantes, mujeres que pertenecen a minorías étnicas, lesbianas, etc.). La noción de "diferencia" puede ser igualmente utilizada de una manera negligente o incluso opresiva - como es normalmente el caso cuando surge el asunto de la prostitución. La teoría del feminismo post-estructural y la del feminismo post-colonial han apuntado, de maneras pertinentes, hacia realidades complicadas e intersecciones de opresión dentro de las que las mujeres conducen sus vidas, incluyendo asimetrías de poder estructural. Pero como feministas, no podemos dejar que la complejidad en aumento se convierta en una excusa para la no-acción, o aún peor, meternos en el bando individualista, liberal en apoyo a los mercados abiertos. Sólo porque las políticas sexuales, la globalización y la inmigración hacen al asunto de la prostitución más complejo, no significa que es mejor alejarnos de optar por el enfoque de la perspectiva de género individualista de la "prostitución legalizada".
Temiendo por tomar cualquier actitud basada en valores (o morales si quieres), o incluso entablando negociaciones sobre estos asuntos complicados, los que apoyan la prostitución tienden a optar por la solución fácil, donde las asimetrías de poder estructural (económicas, sociales, sexuales, raciales, culturales, etc.) están excluidas del análisis, y donde el asunto de la prostitución está reducido a una cuestión filosófica de "elección". El problema con este enfoque, además de que sitúa el "problema" y se centra exclusivamente en el nivel de lo individual, es que se concentra solamente, en este caso, en las mujeres que se prostituyen y en el grado de su "elección". Incluso si uno quisiera insistir no haciendo caso a las relaciones de poder estructural, y sigue un enfoque individualista violento, el asunto principal está de todas formas erróneamente expresado- no se trata de "la libertad o no de prostituirse uno mismo", sino del "derecho o no de comprar sexo". Lo que es bastante diferente. Una es una cuestión prácticamente interminable que va a llevar finalmente a una esfera filosófica abstracta, mientras que la otra trata del consumismo y de las relaciones de poder, y alcanza casos importantes y concretos relacionados con el contexto del sistema de prostitución.
La legalización como medida de control del daño
Probablemente el conjunto más complejo de argumentos y de actores en el debate pro-prostitución podría ser la alianza de la pro-legalización. Se puede encontrar dentro de esta alianza a colegas feministas, mujeres que trabajan en suministrar servicios a las mujeres que se encuentran en la prostitución, que revindican que sería importante para las mujeres que se prostituyen reforzar sus posibilidades legales, su protección física, dar derechos de la seguridad social, e incluso deshacerse del estigma social asociado a la prostitución. Esta clase de respuesta puede ser llamada un tipo de "respuesta de control del daño", una manera de hacerlo mejor para "aquellas mujeres". Estos son todos argumentos muy legítimos - porque parecen apoyar a las mujeres que se encuentran en la prostitución. El problema es que la legalización de la prostitución y de los prostíbulos nunca ha tenido este efecto. Al contrario, la legalización ha llevado a una institucionalización y a un aumento del proxenetismo, de los prostíbulos (tanto legales como clandestinos) y de la prostitución, lo que conduce a un aumento del número de mujeres explotadas en la prostitución.
Es un malentendido creer que realizar una causa conjunta con proxenetas y clientes liberaría a las mujeres que se encuentran en la prostitución, o a las mujeres en general. También parece una manera desilusionada y poco creativa de adoptar las estrategias de los explotadores (proxenetas y clientes) cuando existen otras maneras de proveer a las mujeres que se prostituyen con mayor seguridad y protección. Es el entorno de las políticas sociales y la voluntad política repartir recursos a estos sistemas y servicios que determinan si las mujeres que se prostituyen tomarán la ayuda que necesitan. ¿Alguna vez has oído hablar del debate actual de un estado de bienestar minimalista o más global ? Uno de los temas clave del debate es el acceso universal básico a los sistemas de salud o seguridad social, incluyendo una pensión para todos.
La legalización, y de este modo, la institucionalización de la prostitución han sido ya instauradas en Holanda y Alemania. Este cambio en las políticas fue apoyado por los proxenetas, los propietarios de los prostíbulos y también algunos grupos de mujeres. Muchas otras asociaciones de mujeres decidieron no involucrarse en el debate, y sólo aceptaron lo que parecía ser la postura más visible y de perspectiva de género. Uno no puede deshacerse del sentimiento incómodo que aunque su argumentación está dicha para ser "el bien de las mujeres que se prostituyen", su caso esconde una dinámica más incómoda. Animar a las mujeres a adentrase en la prostitución nunca fue parte de la agenda colectiva (o individual) de las feministas pro-prostitución holandesas y alemanas. La mayoría de ellas se confiesan culpables de la destrucción, la violencia y las relaciones opresivas activas en la prostitución. Las mujeres que propagan la legalización "en nombre de las mujeres que se prostituyen" (les gusta pensar también "con") han interiorizado por lo tanto una división de mujeres en las diferentes clases, "otras mujeres". Evitando explorar las posibilidades, o entrar en negociaciones sobre las disputas políticas compartidas en el campo de las políticas sexuales, han participado y perpetuado activamente la construcción de la "otra" - la 'prostituta'.
Esto está sin ninguna duda unido al hecho de que el contexto y cara del mercado del sexo y de las mujeres que se prostituyen han cambiado. La prostitución se ha convertido aún más en un asunto de clase y más racial cuando la industria del sexo en la Europa del este ha crecido. Por supuesto que sería cómodo pensar que "ellas" lo eligen. Aunque resulte extraño, las voces para la legalización / normalización del sistema de la prostitución comienzan a ganar una clase de apoyo más de "dejar hacer", en el momento en el que la inmensa mayoría de las mujeres que se prostituyen son de diversidad racial, o provienen del nuevo territorio colonial de la Europa del Este -Europa Central y Este (¡al menos en términos de las políticas sexuales patriarcales !). Sería demasiado ingenuo pensar que esto es tan sólo por casualidad. De alguna manera parece que las personas encuentran más aceptable (o soportable) explotar en el mercado del sexo a mujeres que son de un color diferente o hablan otras lenguas maternas, diferentes a la población mayoritaria. Podemos por lo tanto continuar retirando nuestras miradas, y apoyando la división de mujeres en diferentes clases controladas y estructuradas por hombres. No se trata de decir o reivindicar que las mujeres que se encuentran en la prostitución no tienen ninguna delegación - pero la variedad de "elección" es muy diferente para las diferentes mujeres. Es tan diferente que resulta bastante irrelevante entrar en este debate si se quiere entender el sistema de prostitución actual.
Finalmente, contrario a lo que las feministas pro-legalización quieren, la legalización de la prostitución socavará seriamente la posibilidad de redistribuir y liberar mas recursos para apoyar a las mujeres que se prostituyen de diferentes maneras, y aún menos apoyar a las mujeres que quieren abandonar la prostitución. Una de las consecuencias más serias de legalizar la prostitución es que la sociedad se quita a sí misma de otra responsabilidad colectiva. El sufrimiento y la explotación de las mujeres que se encuentran en la prostitución se convierten en un no-asunto, en el sentido de que es tratado como una "elección individual" (no una que muchas personas admitirían... pero eh), lo que no es para la sociedad en general algo por lo que estar colectivamente preocupado. Ninguna responsabilidad significa ningún recurso, y las mujeres que se prostituyen son "liberadas de ser explotadas" sin ninguna interferencia por parte del resto de nosotros. Si esto no es un precioso (y liberal americano) argumento, ¿qué es?
Hacia una respuesta más radical, verdaderamente "liberal sexual" a la prostitución
Si uno echa un vistazo a las realidades de la prostitución y a la industria del sexo en general, no puede seriamente discutir que está teniendo lugar algún movimiento progresista. La idea general de prostitución se apoya en la idea de dividir a las mujeres en, básicamente, dos clases diferentes : aquellas para utilizar/comprar/violar y aquellas para casarse/madre/hermana. Es muy difícil imaginar una sociedad donde las mujeres disfruten de una libertad sexual, social y económica y de una igualdad con los hombres, mientras sigamos aceptando la existencia de una subclase o de mujeres para la disposición de los hombres.
Así que ¿por qué no poner un final al sistema de prostitución y a la industria del sexo que se esfuerza tan claramente en la explotación de la inmensa mayoría de mujeres implicadas ? Vamos de una vez por todas a acabar con los mitos de la "puta feliz" y la "profesión más antigua del mundo", y vayamos a un proyecto más radical, rompiendo el dominio de los hombres sobre las mujeres cuando se llega a las políticas sexuales. Es hora de alejar el punto de mira de las mujeres que se prostituyen y centrase en los clientes, los consumidores en los mercados del sexo - los hombres- para cuestionar seriamente su legitimidad y escudriñar las políticas sexuales de las que ellos son partidarios como clientes de los cuerpos de las mujeres. De acuerdo con esta argumentación, las respuestas políticas deben estar dirigidas por lo tanto a los clientes.
En este contexto, la solución más evidente y efectiva sería penalizar parcialmente la compra de servicios sexuales. Esta idea se apoya sobre el entendimiento de que la prostitución no es una relación igual, como se ha visto en los testimonios de las mujeres que se encuentran en la prostitución. Se tiene que reconocer que la explotación y el sufrimiento por parte de las mujeres que se encuentran en la prostitución no son tan solo un problema individual, sino también un fenómeno estructural, donde casi todos los clientes son hombres, y casi toda la mercancía es una mujer. Se trata de un ejemplo de inigualdades de género perpetuadas.
Si, es moralista - una moral muy feminista basada en las mujeres- que mueve el enfoque hacia los hombres, y que rechaza las políticas sexuales de dominación masculina en la prostitución. Se trata de NO extender y abrir mercados, que están y seguirán estando controlados por redes de trabajo de hombres, donde las mujeres son los bienes principales, y donde son puestas en venta para los compradores masculinos. No hay una señal de conservadurismo sexual en esta propuesta ; se trata de radicalismo sexual - para mujeres. La relación feminismo-lesbianismo en América Latina: una vinculación necesaria
Por Yuderskys Espinosa Buenos Aires, 2004
A todas las lesbianas feministas que antes y hoy hacen posible pensar una historia lesbiana como referente fundamental en la trasgresión al patriarcado.
Lo que intento hacer en este breve ensayo, es un acto de rememoración del trayecto tortuoso y la vez apasionante recorrido por el movimiento lésbico latinoamericano y caribeño a partir de mi propia experiencia como activista y pensadora feminista. Lo que me propongo es, primero, acercarme a y proponerles una lectura posible de esta existencia en las últimas décadas del siglo XX. Lo hago en la necesidad de que no quede oculta una vez más, no solo por la institución heteronormativa, sino también por el feminismo y por las propias lesbianas por tantos enfrentamientos, por tanto que no nos perdonamos, por tanto que nos corroe esa imposibilidad de affidamiento entre "nosotras". Finalmente, y a partir de esta reconstrucción les propongo algunas tesis que explicarían este trayecto histórico.
Un camino personal del feminismo y del lesbianismo.
"No ha sido menos la historia de mi deseo, que mi historia de la política: la necesidad de estar entre "mujeres" y la necesidad de liberarme de sus confines. Cuando se abrió la puerta me dispuse".
Con el perdón de las compañeras que desde siempre han intentado negar la relación entre feminismo y lesbianismo, yo confieso, para empezar, una real imposibilidad de adscribir, a una concepción política del feminismo que prescinda de esta vinculación. Ello se debe quizás a un vicio personal constitutivo, porque a pesar de los avatares y desencuentros que en la intercepción de este binomio se han producido, la política feminista a la que adscribí desde un inicio y en la que sigo creyendo hoy, aun a estas alturas de dilución del movimiento, no puede pensarse sin la existencia de las lesbianas, de la misma manera como la política lesbiana que me interesa, mi propio acceder a denominarme y vivir como tal, no puede pensarse por fuera de la teoría y la práctica feminista. Negar u ocultar el nexo entre la política lesbiana o a la política feminista sería negar mi propia historia, mi propia refundación.
De hecho, en mi historia; el paso que me llevó a una me llevó a otra. La teoría y la práctica feminista con la que me topé a finales de la década del 80, cuando era una resignada estudiante de psicología lista para casarse, se produjo en mi un cataclismo de consecuencias inesperadas. Un acercamiento a la teoría acompañado de una reflexión profunda sobre mis propias ataduras no me condujo sino a ese lugar de cuestionamiento del mundo a través de mi misma. Si hay algo que puedo recordar de esa época fue que avivó una mirada inquisitiva sobre mi misma que me llevó a un cuestionamiento del propio deseo. De allí al amor disidente fue solo un paso. En ese momento, pero aún hoy, siento que el camino que elegí no podía haber sido otro. Para mi la propia reinscripción del deseo, fue el mayor reto, la mayor liberación.
Llegué, entré y me puse a bailar con ellas. Ni bien acababa de llegar, entre risas y abrazos nos sorprendieron los primeros rayos de luz. La bella noche terminaba. Entonces, en medio del baila, en un instante definitivo, todas desaparecieron. Las busqué entre pitos, maracas, guirnaldas, vasos, botellas de cerveza, libros, afiches, volantes, discursos... ya no había nadie, pero me nutrí de los restos".
Mitilene, el grupo de lesbianas feministas que me vio nacer fue por mucho el grupo más radicalmente feminista que existió durante los 80's en Dominicana. Fue gracias a su existencia que pude nutrirme de esa idea del feminismo que he rememorado en otra oportunidad como "experiencia de subjetivación", como firma de habitar el mundo, como paso que nos vuelve otras(1). Y fue gracias a este feminismo que encontré y desarrollé un deseo lesbiano como política sexual y placer en la resistencia. Creo sinceramente que una política y una práctica feminista radical te conduce ineludiblemente a una "opción por las mujeres", uno de cuyos resultados tiende a ser el desarrollo de una erótica lesbiana, para nada desdeñable. Y es ahí uno de los problemas con que se topan las defensas feministas de la no lesbianización del movimiento. Aunque ésta es una experiencia personal, precisamente porque somos feministas, sabemos mejor que cualquiera que habla de mucho más que de mi. Tengo la sensación (¡que falta de rigurosidad científica!) que esta experiencia del feminismo como tránsito hacia otro lugar, como re-subjetivación, es algo que ha tenido que ver con un tipo de feminismo al que todavía adscribimos algunas hoy, y al que muchas adscribieron en el pasado, sobre todo en las décadas del 70 y el 80.
Y ahí que decir con la idea de hacer un paralelo entre mi propia experiencia y la colectiva, que lo que yo viví después de este momento (muy corto para mí, ya que yo llegué al feminismo al final de los 80's) fue un vacío importante. Porque a principios de los 90's comenzamos a percibir que algo estaba cambiado. En mi pequeño país, por ejemplo, algunas intentamos resarcir la falta dejada por la desaparición de Mitilene e intentamos algunas otras experiencias grupales, en donde yo, ya sí, participaba. Y recuerdo la desilusión que me produjeron cada uno de los intentos: lo que fue ya no era, las que fueron tampoco. En vano algunas intentábamos resistirnos cuando al poco tiempo ya se nos vino la carrera hacia Beijing. Para muchas, la pesadilla vino de tal forma que no nos dimos cuenta hasta que muchas ya estaban bien adentro: Cabildeo, negociación, agenda, lobby, financiamientos... derechos reproductivos... derechos sexuales y reproductivos (!!!?). El feminismo institucional en su gran época, en su gran despliegue. Y fue triste ver a todas esas lesbianas, en su intento patético de sobrevivir en la vorágine de un feminismo en el que ya no contaban definitivamente. El feminismo ya no era el mismo y en este no había espacio para la política de contra cultura en donde las lesbianas se reproducían y se convertían en referente de discurso y prácticas.
Al tiempo que esto ocurría, una nueva agenda de derechos humanos y sexuales comenzaba a aparecer en el escenario internacional augurando un lugar de articulación para las llamadas "minorías sexuales". Fue el llamado movimiento de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales y todas las otras "T" y la "I" que se le fueron agregando en el camino. En un momento en el que las lesbianas ya no eran interpeladas por un feminismo cada vez más heterocéntrico que en la búsqueda de su legitimación no dejaba de señalar la diferencia entre ser feminista y ser lesbiana, lo LGTTB fue un nuevo lugar de adscripción para algunas lesbianas que venían de una trayectoria feminista t para las que no. El movimiento LGRRB centrado en la demanda de reconocimiento al que alude Nancy Fraser en sus recientes trabajos(2), se había iniciado en los EEUU y comenzó a gestarse en América Latina, en un momento de reflexión, debilidad y pérdida de sentido, de las propuestas más radicales de transformación social, incluyendo la feminista. Con un fuerte impulso por parte de las agencias de financiamiento, se definió la nueva agenda para las lesbianas homologada y diluida a la de otros grupos en situación de desventaja social debido a sus prácticas sexuales. Las lesbianas impulsadas, contenidas y convencidas de un discurso cada vez más fragmentado que consideraba separadamente las diferentes opresiones, y que en particular separó la opresión patriarcal de la opresión sexual heterosexista, fueron instaladas en una lucha conjunta por el derecho, que reclamaban cada vez más las minorías, a la inclusión: Salud (léase VIH/SIDA, fundamentalmente), introducción de demandas en la agenda de las Naciones Unidas y de los gobiernos, legislación antidiscriminatoria, derecho a la maternidad y a la paternidad, derecho al matrimonio.
Encuentros, congresos, seminarios no dejaban de llamar a la unidad de la que se identificaba como una "comunidad". Mi cercanía cada vez mayor a la teoría y mi práctica política que no abandonó aún dentro del feminismo, una política lesbiana, me llevó a una incursión en estos espacios, en donde al igual que en el nuevo espacio feminista, siempre he sido una especia de voz disonante, una especie de "problema". Trabajar aquí y allá, me ha permitido hacer el cruce de perspectivas y mantener con el tiempo esa articulación que creo necesaria entre feminismo y lesbianismo. Ha sido darme cuenta de lo que se ha perdido en la ruptura a nivel del análisis y de la Utopía. Además del dolor por la prácticamente desaparición de la figura de la lesbiana del ámbito feminista, ha sido una daga directa al corazón ver la evolución del movimiento GLTTBI (ya no más la "L" delante, como acto de reconocimiento de los demás grupos del lugar de particular invisibilización de las lesbianas a través de la historia), donde una vez más la lesbiana, devenida de mujer, ha pasado a ser la olvidada, tal cual la organización patriarcal más antigua. Cuando en medio de uno de estos encuentros se organizó el concurso. "Miss Universo Gay", comprendí por donde andaba el problema: no era lo mismo lo que andábamos buscando.
La sensación general que yo tengo de los 90's es más o menos esta, con excepción de la brecha que abrió la línea del feminismo autónomo, en donde muchas lesbianas feministas encontramos un espacio de resistencia ante el correr de la época. Quiero no dejar de mencionar aquí, el hito que marcó, por ejemplo, una Casa de Las Lunas, en Buenos Aires, en un momento de ruptura, en donde ya casi en todas partes una política lesbiana feminista había sido cancelada, desechada y acusada de "separatista" (término que ya para la época gozaba de una carga negativa).
Después de Chile, donde se celebró el VII CFC en 1996 en cada uno de nuestros países, las autónomas, fundamentalmente lesbianas activistas feministas, logramos por un breve y efímero momento una llamada de atención sobre la pérdida de radicalidad del feminismo, con unas consignas y una visión del movimiento, impregnada de este espíritu de "comunidad entre las mujeres" y la recreación de otras formas de estar en el mundo, como recuerdan los escritos y las acciones de Margarita Pisano, en Chile; de Ximena Bedregal, entre otras, en México; de las Mujeres Creando, en Bolivia; de La Casa de las Lunas, las jornadas de autónomas y las publicaciones de ATEM, en Argentina; así como, las Chinchetas, grupo que junto a Ochy Curiel, fundamos en Dominicana. Si bien este momento de corta duración no se denominó en su conjunto como un movimiento de feministas lesbianas, e incluso habían a su interior algunas compañeras que no se relacionaban.
Eróticamente con otras mujeres, guardo la hipótesis de que ha sido aquí la última resistencia colectiva de importancia al avance de un feminismo, que vaciado de sus posturas más radicales, prescindió del análisis de la heterosexualidad obligatoria como institución fundante del patriarcado, y de las lesbianas como referente e imaginario de libertad e independencia, disponible para todas las mujeres y no solo para las lesbianas.
Lo que el llamado feminismo autónomo trajo otra vez a la conciencia, fue ese convencimiento que muchas tuvieron en los 70's y en los 80's de que levantar las bases sobre las que se sostiene la existencia de las mujeres, como grupo al servicio de los varones, no puede lograrse sino a través de un trabajo profundo con nuestro propio ser y estar en el mundo, con todo aquello que sustenta la idea normativa de género y deseo. Así, en nuestras preocupaciones, nuestra política, nuestra mirada, nuestra forma de relacionarnos, rememoré esa política feminista lesbiana que había perdido tempranamente.
Pero el momento duró poco y ya para el 2000 poco quedaba de este movimiento. Con un feminismo desmembrado, desarticulado, huérfano de utopías, viviendo apenas de los proyectos y de las agendas internacionales, todavía andamos unas pocas feministas lesbianas tratando de sobrevivir en las pequeñas fisuras que aquí y allá se abren de vez en cuando... fisuras como la Casa del Encuentro, que si bien se sostiene fundamentalmente por lesbianas no políticas, se nos aparece a algunas como un oasis en el desierto, y allí estamos con los viejos vicios, con los dolores entre algunas, con esa manía de "crear movimiento".
Algunas pistas para pensar la trayectoria de la relación feminismo-lesbianismo, en América Latina y el Caribe.
Lo que me gustaría proponer ahora es una reflexión respecto de la evolución de esta relación entre feminismo y lesbianismo en América Latina desde la década del 80, y qué? Puedo colegir de esta reconstrucción. Hay una vinculación necesaria entre feminismo y lesbianismo que yo entiendo tiene que ver con una comprensión cada vez más acabada dentro de la teoría feminista de la heterosexualidad obligatoria como institución social responsable de la producción de un sujeto femenino cuyo deseo e identidad asegura la dependencia al varón. Esto es algo que teóricas como Butler, Teresa de Lauretis y MacKinnon, entre otras, han tratado de demostrar en sus trabajos por lo que no me explayaré aquí porque no es el objetivo4. Lo que sí quiero afirmar es que parecería que una práctica feminista que pretenda ir más alllá de la demanda de igualdad, de identidad y de derechos, pone en juego la aparente naturalidad con que se presupone que se establece la unidad sexo-género-deseo, como si fuera un ámbito descontaminado de poder y por tanto obra de cada historia particular, abriendo, así, caminos de auto cuestionamiento y de experimentación personal en la que el lesbianismo aparece como una acción conciente y deseada de unir política y vida. De hecho se pueden documentar muchas experiencias de feministas que no encontraron o no percibieron o no se enfrentaron a su deseo lesbiano hasta que entraron al movimiento. Lo que quiero decir con esto es que hay suficientes pruebas históricas como para afirmar que un camino de libertad para las mujeres está unido a una revisión de la relación con los varones a todos los niveles y que ello ha llevado a muchas, a desarrollar formas de sexualidad y relación que excluye o hace marginal la presencia de los hombres en sus vidas.
Afirmar esta realidad ha sido problemática fundamentalmente para un feminismo que se juega con el poder imperante y cuya lucha es fundamentalmente la inclusión. Así, se volvió cada vez más problemática la figura de la lesbiana, así como la política feminista del yo, una vez que entramos en los 90's a una carrera por la legitimación y la lucha por el poder del movimiento. Con la instalación definitiva del feminismo de las agendas internacionales en casi todo los países, ya no hubo al interior del feminismo espacio para una política que pensara a la sujeta feminista como una sujeta constitutivamente "autocrítica, distanciada, irónica, excedente-excéntrica" respecto a la ideología del género5.
Un feminismo institucionalizado dependiente de las agendas internacionales y volcado a las demandas, hizo posible la casi desaparición de la fuerza política y simbólica de las lesbianas al interior del movimiento. Las propias lesbianas feministas tuvieron que ver con ello debido a que muchas de ellas apostaron en los 90's a una agenda de derechos internacionales que vieron tenían la posibilidad de compartir con el resto de las mujeres, abandonando sus posturas más radicales del feminismo como "arte de la existencia", y estando dispuestas a negociar su propia visibilidad como lesbianas. El feminismo de estado y de las agendas internacionales hizo su propia lectura estratégica de cómo tratar el tema del lesbianismo, ahora pensado como homosexualidad en general, de la forma menos conflictiva y mas vaciada de contenido. Fue así como de cuestionar la heterosexualidad obligatoria como institución patriarcal que oprime a todas las mujeres, se pasó a "derechos sexuales y reproductivos". Las otras entradas fueron la de tolerancia y "diversidades sexuales", en concordancia, como veremos, con la propia política de reconocimiento impulsada por la agenda internacional gay6.
Por su parte el lesbianismo fuera y en algunos casos en oposición franca a un feminismo opresivo para las lesbianas, transformó la propuesta más radical del lesbianismo que al interior del feminismo cuestionaba en último término la categoría misma de identidad sexual planteándose la liberación sexual de todas las mujeres, en un mero añadido a la política gay centrada en la demanda de derechos y reconocimiento, potable a las agencias de financiamiento. Con la consolidación de una agenda internacional más light, despojada de un análisis complejo de la interrelación entre las diferentes opresiones de género-clase-raza-heterosexismo, y una centralización en la prevención del SIDA y la demanda de legalización de parejas homosexuales, entre otros temas de inclusión, las lesbianas quedaron en un lugar secundario invisibilizadas por la arremetida gay, en un 1er momento, y después por la inclusión de las travestis.
Finalmente quiero concluir reflexionando en voz alta sobre el por qué de este lugar secundario que una vez más las lesbianas han venido a ocupar en un espacio de articulación como el LGTTB. Quiero preguntarme en voz alta cómo habiendo sido lesbianas los referentes fundamentales en la producción de los argumentos conceptuales y teóricos que le han servido de sustentación a los movimientos socio-sexuales, han sido los gays y las travestis las que que mayor usufructo han obtenido, hasta el momento actual, de estas teorías. Quiero preguntarme cómo una conceptualización como la de la heterosecualidad obligatoria, incomprensible fuera de una crítica del patriarcado, pueda terminar siendo un análisis de menor provecho para las lesbianas. Si bien esto amerita de una reflexión particular, yo me atrevo a adelantar una lectura que quiero proponerles en forma de pregunta que dejo abierta: no será que la institución de la heterosexualidad obligatoria, siendo una institución que fundamentalmente asegura la dependencia de la mujer al varón, así como el dominio de su capacidad reproductiva, es una institución que afecta específicamente y no más que a las mujeres? 'No será que para el heterocentrismo lo verdaderamente impensable por desestabilizador es la ruptura que produce la lesbiana?
Bibliografía consultada.
Butler, Judith (2001). El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. Paidós, México D.F.
------- (2001). Mecanismos psíquicos del poder. Teorías sobre la sujeción. Madrid: Cátedra
------- (2000). "El marxismo y lo mermente cultural". En: New Left Review No. 2, mayo-junio 2000.
CICAM (1997). Permanencia Voluntaria en la Utopía. México D.F.: La correa feminista.
De Lauretis, Teresa (2002). Diferencias. Etapas de un Camino a través del Feminismo. Madrid: Horas y horas
Espinosa. Yuderkys (2003) Sobre el Feminismo Hoy. A la búsqueda de otro sentido del ser y el hacer feminista en este tiempo. Publicado en www.creatividadfeminista.org y de próxima aparición impresa.
Fraser, Nancy (2000ª). "¿De la redistribución al reconocimiento? Dilemas de la justicia en la era postsocialista" en New Left Review, No. 0.
1 Espinosa, Y. (2003) Sobre el Feminismo Hoy. A la búsqueda de otro sentido del ser y el hacer feminista en este tiempo. Publicado en www.creatividadfeminista.org y de próxima aparición impresa.
2 Fraser, Nancy (2000ª). "¿De la redistribución al reconocimiento? Dilemas de la justicia en la era postsocialista" en New Left Revieu, No. 0, Akal, España.
3 Recomiendo para ampliar y completar esta trayectoria histórica leer los trabajos de: Claudia Hinojosa (2003) "Historia sobre la presencia pública de las feministas lesbianas", publicado en: http://www.sentidog.com.ar/nsen/noticias/cortitas.phtml?id=1442. También ver a: Norma Mogrovejo (2000) "Un amor que se atrevió a decir su nombre. La lucha de las lesbianas y su relación con los movimientos homosexuales y feminista en América Latina". México, DF: Plaza y Valdés. Especialmente recomiendo el capítulo sobre "Los encuentros lésbicos-feministas de América Latina y el Caribe".
4 Para indagar en esta idea de la producción del deseo propongo las lecturas de: Butler, Judith ( (1997) 2001). Mecanismos psíquicos del poder. Teorías sobre la sujeción. Madrid: Caátedra.; de Lauretis, Teresa ( (1996) 2002). Diferencias. Etapas de un Camino a través del Feminismo. Madrid: Horas y horas.; Foucalt, M. (1990). Tecnologías del yo y otros textos afines. Barcelona: Paidos.; Jambet, C.: "Constitución del sujeto y práctica espiritual. Observaciones sobre la práctica de la sexualidad", en Balbier, E.; Deleuze, G.; Dreyfus, H.; Et. Al. (1995); Michel Foucault, Filósofo. Barcelona: Gedisa.
5 De acuerdo a de Lauretis, (ibid), el feminismo ha producido fundamentalmente un "sujeto excéntrico", que respondería a estos parámetros de posición crítica al mandato patriarcal heterocéntrico.
6 A esta situación atribuyo los malos entendidos que se dan desde hace algunos años en los ambientes feministas, respecto de una política de "derechos sexuales", como el único formato posible de entender una política lesbiana. Desde hace algunos años se ha venido consolidando la idea de que una política feminista "progre" y defensora de las lesbianas se refiere al añadido de las llamadas "demandas particulares" de los grupos homosexuales, considerados por demás, como conjunto particular, al conjunto de demandas feministas actuales. Dichas demandas partoculares, en mi lectura, coinciden con esta idea de "exigencias de reconocimiento", que atribuye Nancy Fraser (1997 y 2000b) como los objetivos de la política de los movimientos socio-sexuales. A pesar que no pongo en duda las buenas intenciones ni el compromiso de Fraser, ni de quienes apoyan esta interpretación, con la lucha de los homosexuales, me parece un error en su marco teórico pensar el reconocimiento como la categoría conceptual que daría cuenta de una política cultural, en tensión y oposición con una política social. Creo que los argumentos que vengo planteando sobre las bases conceptuales y el tipo de política que entiendo ha caracterizado al lesbianismo feminista explican mi crítica al marco teórico que propone, no solo por las mismas razones que ha explicado Judith Bautler (2000) en su crítica a esta propuesta, sino porque me parece un error de base definir como una de las puntas en tensión, aquello que en realidad refiere a la visión de una política particular, por demás errónea, dentro del conjunto que conforma dicho eje. Como muy bien ella argumenta en su análisis de las soluciones, justamente porque la demanda de reconocimiento no transforma a niveles profundos el sistema de poder, no podemos proponer una definición de la lucha contra la heterosexualidad obligatoria como un problema básicamente de ofensa al status y de necesidad de reconocimiento. Este error de lectura, que obvia todos los esfuerzos y los aportes más importantes a la teorización de feministas lesbianas al interior de la academia, tiene que ver a mi entender con la imposibilidad del feminismo actual de comprender la sexualidad como un tema íntimamente imbricado con el mantenimiento del patriarcado, cosa que nos llevaría a pensar el ámbito de la sexualidad no como un tema de derechos, sino fundamentalmente de producción de sujeto.
Carla
*Loving You*
Loving you wraps me in a blanket, soft and warm. Like the heat of high summer noon, or simmering autumn eve. I wear that heat well, yet, still enjoy the breeze, of bird wings, I anxiously await our meeting I am caught up in the waiting I close my eyes and see you standing there... reaching out to me. But are you only a dream? A shiver races through me... you touched me, Didn't you?
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